La posición antiabortista de los miembros de la iglesia católica está lógicamente justificada: si, en el instante en que el espermatozoide fecunda al óvulo, el dios insufla un alma en ese soporte físico, y ese alma es inmortal, y ese alma irá al cielo si el soporte físico muere en gracia de dios, y para estar en gracia de dios es necesario (aunque no suficiente) estar bautizado, entonces, en caso de aborto el alma asociada al soporte físico abortado no irá al cielo (falta la condición del bautismo). Los católicos creen que en estos casos las almas van al limbo de los justos, lugar donde son muy felices, pero no infinitamente felices, por no estar en presencia de la divinidad, cosa que solo acaece en el cielo.
Ahora bien, supongamos que al practicar un aborto, al equipo médico se suma un sacerdote con la misión de bautizar al feto previamente a la realización del aborto. En tal caso se cumple la condición sine que non del bautismo y, dado que no ha cometido pecado mortal alguno, el alma del feto irá al cielo.
Más aun, en caso de necesidad extrema la iglesia católica admite como válido el sacramento del bautismo realizado por cualquier persona, por lo que ni siquiera sería preciso que el sacerdote asistiera a la intevención médica, bastaría con añadir al protocolo el acto del bautismo, que podría ser realizado por el médico o por algún enfermero u otro tipo de asistente.
Teniendo esto en cuenta ya sí que me parece inadmisible la oposición de los católicos al aborto, lo que deben hacer, según su conciencia, es exigir que previamente al aborto se bautice al feto.
Más aun, los católicos deberían ser partidarios de que todos los embarazos fueran abortados pues así hay una garantía 100% de que esas almas irán al cielo, cosa que en muchos casos no ocurriría si llegaran a nacer y a morar en este mundo.
Yo, ya lo tengo claro.
Ahora bien, supongamos que al practicar un aborto, al equipo médico se suma un sacerdote con la misión de bautizar al feto previamente a la realización del aborto. En tal caso se cumple la condición sine que non del bautismo y, dado que no ha cometido pecado mortal alguno, el alma del feto irá al cielo.
Más aun, en caso de necesidad extrema la iglesia católica admite como válido el sacramento del bautismo realizado por cualquier persona, por lo que ni siquiera sería preciso que el sacerdote asistiera a la intevención médica, bastaría con añadir al protocolo el acto del bautismo, que podría ser realizado por el médico o por algún enfermero u otro tipo de asistente.
Teniendo esto en cuenta ya sí que me parece inadmisible la oposición de los católicos al aborto, lo que deben hacer, según su conciencia, es exigir que previamente al aborto se bautice al feto.
Más aun, los católicos deberían ser partidarios de que todos los embarazos fueran abortados pues así hay una garantía 100% de que esas almas irán al cielo, cosa que en muchos casos no ocurriría si llegaran a nacer y a morar en este mundo.
Yo, ya lo tengo claro.